De esto que llegas a un bar en verano (o en inverno, que hay quien no aprende) y pides “una cerveza bien fría”, claro, para degustarla bien, con todos sus aromas, matices, sabores… Un sinfín de cosas que aporta tu bebida preferida, pero espera, alto, ¿qué? Sí, te has equivocado de blog… Si tu ritual es el descrito en las lineas anteriores vamos a tener que hablar tú y yo un rato, pero no temas, no muerdo (¿o sí?).


Cada vez es menos frecuente porque parece que los hosteleros van aprendiendo un poco, de ahí que en un bar especializado en cervezas nunca verás un vaso congelado. No, y hay muchas razones por las que esto no ocurre, pero desde aquí hago un llamamiento a aquellos locales cuyo punto fuerte no sea la birra. Voy a ser bueno, y por hoy no me meteré contigo si bebes Mahou, Ambar o Estrella Galicia (y sí, digo estas 3 porque si bebes otra cosa, entonces sí me meteré contigo, que esto es un blog serio, leñe, y de cerveza, además). Imaginemos entonces que tienen Estrella (soy gallego, no lo puedo evitar, forma parte de mi vida) y te apetece una cerveza fría y refrescante, lo más congelada posible sin que llegue a estar sólida… Pues estás cometiendo muchos errores en ese medio minuto que has tardado en entrar al bar y pensar de esa forma.

 

Lo primero es que la cerveza a la que la mayoría de los españoles están acostumbrados, es de tipo Lager, habitualmente Especial o Pilsen, estilos heredados de Alemania en la mayoría de ocasiones, pero que de su receta original solo conservan los ingredientes, no sus proporciones ni calidades. Como seguramente sabrás, la composición de la birra es: agua, malta de cebada (y/u otro cereal), lúpulo y levadura. Pero también, sobre todo si has probado algo acerca de lo que hablo a menudo en este blog, sabrás que no tienen nada que ver las cantidades, sobre todo de lúpulo, empleadas en la elaboración de una cerveza, digamos, indie (odio mucho lo de “artesana”, que más bien sería la mujer que hace la cerveza, o “artesanal”), que en una industrial. Es decir, asumir que es un refresco.

Esto sí es un refresco, y no por la lata

Lo segundo, ya que me parece que me estoy alargando un poco, y quiero ir al grano (Chiste Fácil 0 -1 Pablo), es que no se está acostumbrado a que la cerveza huela bien en nuestro país (o tenga algún aroma), y que, por lo tanto, sepa bien (y no a óxido metálico y/o a DMS). De hecho encontramos muchas veces a eruditos que afirman de nuestra birra que: “eso no es cerveza, además huele a fruta y a cosas, ¡hereje! Con lo que tú bebías antes de Estrella Galicia (esto lo último lo piensa, pero no lo dice)”. Y de esto deriva que dé exactamente igual la temperatura de servicio mientras no suba de 4ºC, luego en verano la servimos a 0ºC y ya está. Todos contentos:

–Me la podría traer en una copa congelada.

–Ahora mismo señor. Es costumbre.

¡TODOS LOCOS! No llegaba con pedir la “cerveza” al borde de la solidificación, sino que además le pide (o le trae por defecto, no sé que será mejor) la copa congelada. ¡MAL! Y voy a los diferentes porqués:

  1. Los aromas, sabores y diferentes matices de los que hablábamos antes. Con el excesivo frío se pierden. Un momento, ¿qué matices ni que niños muertos? Vale, bien, esto en las industriales no es problema, pero atento que hay más.
  2. ¿Has olido alguna vez el congelador de un bar? ¿Sí? ¿A que huele a rosas? Pues eso se queda adherido a tu preciada copa haciendo de Guatemala, Guatepeor.
  3. “Camarero, hay una cerveza en mi agua“. Si para refrescarte has pedido cerveza, no querrás que se te agüe tu preciado líquido con otro al que tienes alergia (siento recordarte que la birra contiene agua).
  4. Espuma, ¿dónde estás?” La baja temperatura impide la creación de espuma, o bien hace que aparezca en exceso.
  5. “Tengo que comer menos, estoy muy hinchado“. Eso, o te has pedido la copa congelada, ha retenido todo el carbónico, y te lo has tragado.

Además, ¿cuánto tiempo dura un vaso frío? Si lo vas a coger con tus manos que estarán a 36ºC, lo que puede aportar una copa congelada es absolutamente negativo. Tampoco serías el primero al que se le rompiera un vaso congelado en una terraza a 40ºC.

¿Soy exagerado? Ni un pelo, pero me gusta dramatizar un poco las cosas, a ver si así entre todos y de diferentes formas, vamos aprendiendo que la cerveza no es un refresco, y que eso que bebe tu amigo que huele a fruta tropical sí es cerveza, no así tu Cruz del Campo.

Esto sí es cerveza

¡Salud! Y a beber buena birra que son dos días, ¡disfruta del verano!

2 comentarios en “Círculo polar ártico, ¡atrás! Aléjate de nuestros vasos

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